En busca de la foto misteriosa

Despistando al ruso

Capitulo 2 - 2

Aprovechando que es sábado y en Vic capital de la comarca del  Osona, es tradicional montar un mercado en la plaza central también plaza del  ayuntamiento.
Es un mercado bastante completo. Acuden feriantes de fuera y hortelanos de la huerta de Vic. Productos del cerdo: butifarras, longanizas, bull, fuet, jamones, chorizos y una etcétera de este animalito. La comarca de Vic es muy famosa precisamente por estos embutidos.
El movimiento de gentes de los alrededores y de otras comarcas es abundante desde primeras horas de la mañana. Aparte de los embutidos este mercado tiene un día al año muy tradicional. Es el día de Ramos. La venta de palmeras trenzadas algunas adornadas con cintas. Ramas  de olivos para quien lo prefiera.
Invite a mi amigo Soldevila desayunar en uno de los bares de la plaza. Viviendo en primera persona todo aquel bullicio en el trajín de los que ofrecen sus mercancías y sobre todo de mujeres que buscaban llenar el cesto al menor costo posible. Unos gritaban: ¡Nenas todo barato!, ¡Llévate dos y te regalamos otro!. ¡Oye guapa mira que blusas!. ¡Caballero zapatos casi regalaos!. Un chiquillo le gritaba a su madre tirandole de la ropa. ¡mare, mare, Jo vull un chupa-chup. La mamá ni caso, a lo que le chiquillo insistía con más exigencia.
Tampoco faltaban unos malabaristas que con bolas y palos de colores las hacían volar hacer figuras en el aire y no caer al suelo. 
Para estar más metido en el meollo, acordamos de caminar entre las gentes y mirar por los puestos de ventas. Siempre es distraído. Así que dimos los últimos bocados al entrepa  (bocadillo) de chorizo y  nos entremezclamos en ese mar humano. Empezaron los empujones, gritos pegados a las orejas y una rueda de un cochecito de nene, mal conducido por la mamá me arrollaba uno de los pies. Era divertido. Parecía que vivía uno de aquellos mercados medievales a los que nos tiene acostumbrado el cine.
Cuando más distraído estaba, un codazo de mi amigo Soldevila, me devuelve a la realidad del momento. Con un gesto de la cabeza y los ojos me señala hacia un individuo, que muy cerca estaba observando un puesto de flores.
- Gira despacio. Ese es el ruso. - Balbuceo. Miro con el rabillo de los ojos. En ese momento se saca una lupa de unos de sus bolsillos y se dedica estudiar de cerca una margarita blanca que saca de uno de los jarrones del puesto de venta.
- Soldevila. Este esta cegato perdido. O... ¿Estará buscando la Luna? . Tío yo me troncho. Fíjate además con esa gran americana de cuadros de colores. - El vendedor ahora le llama la atención, pidiendo que la devuelva al cubo o que la compré. Esta mirando a su entorno.
-Despista y ponte de espalada. - Insiste Soldevila - Ya se marcha y se ha metido por unos de los pasillos entre vendedores. ¿Vamos a seguirle despacio?
- ¿Y si sé da cuenta? – Bueno, nos hacemos los despistados y si me saluda te lo presento.
- ¡Coño! Buena salida. Ese, ya sabe quien soy. Sospecho que quiere conocerme personalmente. Es más él ya nos ha visto. Se ha hecho ver con el gesto de la flor y la lupa nos ha mosqueado tratando de hacernos picar para que le sigamos. Y lo ha conseguido. Y mira si lo tenía bien pensado que ahora lo tenemos detrás de nosotros a unas cinco personas y con la americana diferente, es reversible. Ahora es marrón con patitas de gallos. 
- Ahora nos toca a nosotros despistarle. ¿Qué podemos hacer?. – No tenemos tiempo de planear estrategias, pero sobre la marcha. Vamos hacer algo. Sí mira. Tú Soldevila te quedas en este puesto de calzoncillos, calcetines hasta tienes camisetas. Yo me voy aquel que esta tres puestos más debajo, venden insectos y fósiles. Al estar separados el ruso no se moverá de donde está para no perdernos de vista. Mientras pides  precios y calidades de camisetas para viajar a Egipto, le explica que hace mucho calor allí, además calcetines para caminar cómodos. Tu volumen de voz a de ser alto como si estuviera sordo el tendero. El caso es que el ruso consiga oírte, sobre todo repite Egipto.
´- Bueno, bueno. Tú sabrás lo que haces. Yo obedezco y lo haré lo mejor posible. Mira que hacerme comprar calzoncillos y calcetines. - ¡Hombre has de entretener sin llegar a comprar!. Se trata de hacer una parodia. Luego yo vuelvo haciéndome ver. Traigo en mis manos un bichito disecado, en una de  esa cajita de plástico donde los venden. Yo si que compraré. Lo traeré bien a la vista me parare por el camino mirando y remirándolo.
- Y después ¿Qué?. – Ya se nos ocurrirá algo. Venga Soldevila acción.
Pasado uno veinte minutos. Soldevila ya no sabía como elegir los calzoncillos. Al vendedor le decía espere que me lo estoy pensando. ¿Quiere decir que estos son buenos?. Una señora que tenía al costado  dice que le llego explicarle con todo detalle: Mi marido los usa y esta contentísimo, no le aprieta en las partes y son suaves.
Decidí regresar con Soldevila. – Menos mal Boza. Ya no sabía que decir. – Ahora te hablaré alto, para que me oiga el ruso. Fíjate se paro en ese lugar de venta de accesorios de cocina y lleva todo el rato con el mismo colador en la mano dándole vueltas. ¡No!. No mires que esta controlándonos. Empiezo. Sígueme el rollo – Vale te sigo.
- Parece que encontré algo. Mi boca se orientaba más hacia el ruso que a la oreja de mi amigo.
- ¿Qué es?
- Ya te explicare, esta en este insecto disecado.
- A sí. ¿Qué tiene?. Grita más le susurro. Y vuelve a preguntar con un volumen de voz superior.
- ¿Qué es?. - Joder casi me dejas sordo ahora. – Me dices que suba el tono.  
- De momento dentro de media hora, como ya sabes, nos tenemos que acercar a la oficina de Iberia para recoger el billete para mi ida a Egipto mañana, en el vuelo de la 20horas.
Tengo el encuentro con el guía de las Pirámides pasado mañana muy temprano. Para hablar sobre el pergamino y este bichito. Lo encuentro interesante para el tema. Ha sido una suerte encontrar aquí en Vic tal reliquia. ¿Te acuerdas que te lo comento cuando estuviste?.
- ¡A sí... es verdad!. Le hice un gesto a Soldevila. No hables más. El ruso se ha marchado lentamente y acelera el paso poco a poco, ha pensado que nosotros estábamos en lo nuestro y no le vigilábamos..
- Ya no está. Replica Soldevila.
- Este. Seguro que ha ido hacia la oficina de Iberia, en busca de un billete para Egipto. Y estará esperándome al pie de las Pirámides. Vamos a seguir sus pasos poco a poco despistando ahora nosotros.
- Fíjate Boza, es verdad se va hacia Iberia. ¡Mira, mira... ha entrado!. ¡¡¡ Se lo ha tragado!!!. Nos salió a la vez a los dos. Regresamos de inmediato a todo reír. Era el mejor chiste del día.
- Nos ha salido redondo Boza.
- Cada vez que recuerdo los consejos que te daba  la buena mujer sobre los calzoncillos.

- Boza. ¿Y como sabes que mañana sale un vuelo para Ejipto? - Una propaganda en el diario que está en tú casa. ¡Ja,ja,ja!
 
 ©juanboza.com

     
EL ARRECIFE
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