Continuación capitulo 2-4
Estuvimos un buen rato contemplando el crucero. Tantos que hemos visto en
diferentes excursiones y éste nos causa tanta admiración. Era
tan solo según las notas una señal, que estamos en el camino
correcto.
Seguimos ascendiendo por la escalinata despacio, no había
necesidad de correr ni de cansarse. Ante una marca o un tirador de puerta
antiguo lo escudriñábamos, buscando la señal de la flecha.
Nos falta esa peculiar marca.
Una vez en el final de la escalinata, que tiene lo suyo de empinada. Paramos
un momento para reponer el aliento. Me apoyo en un saliente de una de las
ventanas y alce
la vista. Un resto de montaña da la sensación
que se viene encima de las casas colindantes. Esto aun confirmaba que la
resolución de la hipótesis de sí estábamos sobre
la pista, era cada vez más acentuada.
- ¿Boza, qué te parece la subidita? – ¡Ostras
durilla!, pero esta montaña encima nuestras cabezas, no deja de ser
representativo.
- ¿Representativo?
- ¡Sí hombre!. Lee la nota. – Soldevila lee: La montaña
encima quiere caer sobre el pueblo. Entonces a por la flecha. Claro
sabemos que es una flecha ¿pero que forma tendrá?.
- Ahí tenemos el próximo enigma. Creo que en aquellos tiempos
dibujar o pintar una flecha, no sería algo complicado. Quizás
buscar la materia prima que perdurara ante las acciones climáticas
era su primera preocupación. ¿Qué aspecto tendrá si
es que ha llegado hasta nuestros días?.
- ¿Ahora que estáis murmurando?.- Carmen hace la pregunta
y mira a la vez a Maite. Así las dos se hacen cómplices de
la consulta.
- Disculpad. Comentamos la montaña y el librito de notas. Nos falta
ver una flecha. ¿Pero que forma tendrá?. A ver si tenéis
suerte vosotras y por los alrededores aparece.
- Je,je. Para empezar –Dice Maite- En esa esquina hay una blanca sobre
fondo azul, pintada en un disco metálico redondo. – Por favor
Maite, que hablamos en serio. - Eso es una señal de tráfico. – Bueno,
bueno, pero en realidad hay que seguir por ahí. No hay otra salida.
Los coches suben hasta aquí por este lado. Y para bajar por este lado
a pie igual. O sea que debemos seguir la flecha. – Tienes toda la
razón, pero no es esta la flecha que buscamos. – Ya lo sé,
es una broma.
- ¿Qué sugieres Soldevila?.¿Bajamos por aquí al
pueblo? – Yo, sí. Iremos viendo Rupit por los tejados, luego
cogemos el coche y nos vamos a la ermita Sant Joan de Fabregas. Es cuando
pasaremos por una carretera forestal. Tiene sus baches, vueltas y subida
durante un rato, después baja. ¡De árboles muchísimos!.
Os gustará.
- Bajemos entonces. Se nos hará tarde para hacer el circuito previsto.
- Insiste Carmen - Soldevila, bajando que es gerundio. Y contemplemos Rupit
desde las alturas que es muy bonito. Mirad, hasta un pavo
real en aquel tejado
presume de su plumaje.
- ¡Maite!- ¿Sí? – De todas formas la flecha se
esconde muy bien. Aquí en el librito dice que antes debes encontrar
un trébol color amarillo de cinco pétalos. Alinearlo con los
puntos cardinales de tal forma que dos pétalos queden en el hemisferio
Sur. Y entonces nos señalará el Este siguiendo esa dirección
debemos llegar a una cueva. Dice que hay unas especies de bañeras
y que en una de ellas siempre hay agua.
Soldevila, ¿Has visto esto del libro que le comentaba a Maite, lo
del trébol y la cueva?.
- ¡No! – Te lo cuento de nuevo – ¡Buenooooooo!.
Te puedes ahorra lo del trébol. Conozco donde esta la cueva y he estado
allí más de una vez. – ¿Seguro que no hay otra?. – Tal
como lo comenta las notas del librito, no tengo dudas.- De todas maneras
hay que seguir el plan trazado y después de pasar Travertet un Km.
y medio aproximadamente, dejamos el coche y subimos la montaña unos
tres cuarto de hora.
- Entonces haremos una cosa. Hacemos la ruta. Paramos en Travertet lo visitamos
y luego seguimos para casa. Mañana, Soldevila y yo vamos a las cuevas.
Creo que hoy se nos haría muy tarde el regreso.
- Paramos en Sant Joan de Fabrega de todas formas- señala Carmen.
- Vamos para Sant Joan.
Este camino forestal es un encanto. Cuidado con esta curva y el bache cerca
de la cuneta. ¡Toma! Menudo saltito. Esas raíces que salen atravesando
el camino hace dar unos botes al coche. Como si fuesen bandas sonoras.
El bosque que atravesamos es precioso. Esos rayos del sol por el medio de
los árboles, producen efectos sorprendentes.
- Ahora saldremos a la carretera que nos lleva a Sant Joan de Fabrega. -Comenta
Soldevila.
Unos pocos minutos más tarde estábamos delante
de la ermita. Hicimos
una visita por sus alrededores e hicimos funcionar las cámaras. Un
prado verde invita a tumbarse y disfrutar del buen tiempo que hace. Pero
hacemos un esfuerzo en seguir en pie y buscar vistas de las montañas
que bordean el lugar.
Como la flecha que buscamos no la encontraremos supongo, hasta que
estemos en las cuevas, no ponemos interés en indagar por el entorno.
Así que visto lo que había que ver continuamos el trayecto.
Seguimos subiendo por la subcomarca del Cabreré. En la cota donde
puede llegar el coche se divisaba la ermita sobre una planicie junto al acantilado,
queriendo resurgir de tanto monte arbolado.
- ¡Que bonito es todo esto! No me lo imaginaba así.- Maite
disfrutaba con el paisaje.
- ¿Paramos y hacemos una fotos? - Indica Carmen.
Una docena de fotos no viene mal, un recuerdo que vale la pena. Así que
después de las fotos, raudos para Travertet. El caso es que ya se
hizo tarde y preferimos pasar de largo y volver a San Pere de Torello.
A la mañana siguiente muy tempranito, cogimos los bártulos
y camino de la “Cueva de las Bañeras”
- ¡A ver que nos reserva hoy la excursión!. Tenemos todos el
día para nosotros. Las señoras han preferido quedarse.
Continuará
©juanboza.com
EL
ARRECIFE EN BUSCA DE LA FOTO MISTERIOSA |
||||||
|
|
||||||