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Hacia el Este

Capítulo 3 –2

Después de recuperarnos del estado emocional vivido con el sueño y el dragón, decidimos continuar con la excursión. Teníamos todo el día y había que aprovecharlo.
- Soldevila. ¿Estas ya recuperado? – Yo sí y ¿tú? – Bien ya ha pasado. Esto si que fue de película. Joder con el sueñecito. – Boza, ¿Nos vamos a lavar otra vez las manos? - ¿Y vernos con ese monstruo?.  No le molestemos, no le molestemos. ¿Te das cuenta hasta donde hemos llegado con estas señales?. Hemos conseguido algo impensable por nosotros.
- Ahora falta la flecha.
- ¿Vamos a por ella?. Vamos a por ella Soldevila. El fantasmita de turno nos indico siempre al Este desde aquí. Desde la loza como centro de referencia. Tú Soldevila te vas a poner encima de la piedra donde nos secamos las manos con los brazos en cruz. Yo haré lo mismo en este punto que me ves bien. Me oriento al Este con los brazos abiertos. Tú haces el giro idéntico al mío. Cuando esten tus brazos paralelos a los míos me dices ya. Yo estaré de espalada a ti. Con lo que quedas orientado hacia el Este y nos dirá la línea a seguir. Buscaré un punto referencia dirección mi brazo derecho para tener esa línea imaginaria. Tenemos en cuenta los pasos entre tú y yo, es la corrección lateral aproximada, si tuviéramos que hacer el camino por un túnel desde la bañera o sarcófago hacia el Este. Si tuviéramos una brújula, no tendríamos que ir a tientas.
- Nosotros cuando vamos a marchas de orientación por montaña, organizadas por el club, llevamos una brújula.
- Si claro es normal – Tengo una en el coche – Tío solucionado. - Pero tenemos que volver al coche - ¡Uff! Soldevila ¿Bajar  y subir?. Venga tiremos para el Este con la línea imaginaria y a ver que sale.
- Boza, llevamos poniendo puntos imaginarios al Este más de media hora, mirando a uno y otro lado y no aparece la flecha. El Sol esta en la vertical. Será más difícil orientarnos. La cueva ha quedado muy atrás y delante solo montañas. Mira allá arriba hay una roca, bueno no esta lejos, habrá cincuenta metros. Vamos a subir y ver el horizonte. Así podré reconocer el camino. -  De acuerdo subamos.
- Ya estamos arriba. No creía que fuera tan difícil treparla. ¡Joder! solo montañas y árboles. – Sí pero ahí abajo esta el camino que corta hacia Tavertet. Ahora  bajamos por esta otra cara, parece mas cómoda.
- Tú primero Soldevila. – Ya voy. No hay muchos salientes para agarrarte. - Despacio y buena letra. – Eso, no corramos que tenemos tiempo. - Pero veo que también bajas.
- Mira aquí Boza - ¿Dónde? – Ahí, ¿Qué no ves eso? - ¡La flecha!. Menos mal que subimos a la roca. ¡Bien, coño bien!. Perdona. Pero es la alegría al esfuerzo y la constancia. ¡Chiiiit! Oigo pasos. Disimula y bajemos en sentido contrario y hacia la ladera. Hacia el bosque. ¡Mira tenemos al ruso!.
- ¡Bonos día señores! – Buenos días Sr. – Interesante excursión – Si damos un paseo. Mi amigo es aficionado a hacer ejercicio, caminar por las montañas y decidí acompañarle - ¿ Y a Ud. Le gusta caminar por las montañas?-
- I o no jablo el español mucho. Conosssco a su amigo en exposición fotos. – Si ya le recuerdo. Me hablo de una foto misteriosa. – I o vini dos ano atrás por aquí, gusto y vuelto. Muy bonito. Su amigo gustar mucho fotos y Ud. también Sr...- Un poco ( éste quiere saber mi nombre pero se quedara con las ganas). ¿ Qué, sigue caminando para arriba? - I o me acerco un poco más allá. Luego vuelta y a hotel.
- Pues a seguir bien. Buenos días y a seguir bien.
- ¿OH! No, esperar momento. Contar cosas de cueva. Ud. Sr saber mucho de esos sarcófagos.
¿ Se dice así? –Te esta preguntando a ti. Se prudente - ¿Son misteriosus? ¿No cosas extrañas allí hoy?.
- ¡OH! Si. ¿Verdad que sentimos unas feroces ganas de comer?. Después de la subida. Los bocadillos volaron como arte de magia. Mi amigo camina y coge un apetito.

- Ud. no reir de mí.  – No claro, pero es verdad desayunamos con mucho gusto. De verle allí le invitamos – Ud. dice igual que amigo – Si, claro así ha sido. Eso fue lo que sentimos ganas de desayunar. ¿Conoce desayuno?
-Ya nos veremos. Tened cuidado con misterio. No aviso más.
-¿Misterio?. ¿Tú sabes algo de misterio?- Ni idea. Ud. Sr. Se confunde con nosotros. Yo solo camino y hago fotos. Y mi amigo esta aprendiendo.
-Tú y tú saber mucho. No deben jablar con nadie. Mejor nada. Si saben algo solo a mí.
- Cuando sepamos algo ya se lo diremos. ¿Por cierto donde lo encontraremos?
- I o estar en lugar en momento que jaga falta . Uds. no pensar en I o. Adeu
- Espere, una pregunta ¿ Ud, es ruso?
- ¡Adeu!
- ¡Adeu!. ¡Ah! Que lo pase bien con su misterio. Vaya mirada que nos ha echado Soldevila. Parece que se ha cabreado un poco. Que le zurzan. Hemos estado bien, a ninguno de los dos se nos escapo llamarnos por el nombre.
-De todas maneras Boza, tiene algo especial que nos localiza cuando quiere.¿Qué hacemos ahora? Ya tenemos localizada la flecha.
- Volvemos, tenemos mucho hecho. Por hoy esta bien de emociones. Vamos para casa Soldevila. – Vamos para casa Boza. Mientras bajamos a buscar el coche tendrías que ser capaz de recordar y comentarme al máximo tu primer contacto con el ruso en aquella exposición de fotos en Vic. ¿Qué tal?.
- La memoria sabes que a mi edad falla a veces, pero haré un esfuerzo. Deje el coche en el parking que esta cerca de la Plaza Mayor, cruce la plaza y me acerque a una galería de arte que hay cerca en el carrer dels Argenters. – ¿Llevabas la cámara? – Sí, eso no falla. Pienso siempre que se puede presentar un motivo sorpresa. – Continúa – Empecé a mirar las fotos expuestas. Me detuve en una macro preciosa a una abeja libando en una flor. Tenía una gran cantidad de detalles minúsculos que se veían perfectos. De aquellos que disfrutas. – ¿Y luego? – Cuando estaba tan atento a la foto se acerco el ruso - ¿Qué paso entonces? – Saludo y dijo ¡bonita foto! .Yo seguía mirando la foto y sin volver la cara respondí ¡muy bonita!. Recuerdo que se acerco un poco a mi oreja y susurró – ¿Conoce la foto misteriosa? – Me quede algo sorprendido la segunda vez que lo escuchaba. De pronto me pide si le dejo ver mi cámara le digo que es una Nikon D70, la toma de mis manos – Buena máquina – Hace el geto de enfocar y yo me vuelvo a ver la macro. Enseguida me devolvió la cámara y me dijo que la cuidara mucho que es una magnifica herramienta. Todo esto me lo decía en un castellano muy deficiente. Por eso yo le puse el ruso. Se marcho, dijo adeu y ya está.
- Perfecto Soldevila. Ahora nos vamos a sentar en esas piedras de ahí delante. Nos vendrá bien un descansito. Por lo menos a mí.
- No estaremos mucho rato sentado, después costará más trabajo comenzar a caminar de nuevo. - Solo el tiempo necesario para comprobar una cosa. Quítale el objetivo a la cámara. ¿Ves algo extraño dentro? – A ver, no hay nada – Asegúrate bien. Es importante para nosotros – No veo nada Boza – Monta el objetivo... ¿Está?. Ahora abre la tapita por donde coloca la tarjeta. Busca bien. Sigue buscando. Nos podemos llevar una sorpresa si es lo que pienso. – Boza, ¿qué es este botoncito medio azulado, que está en este recuadro interior? - ¡No toques!, déjame ver. Soldevila eso es un chip microondas. Eso es lo que supuse al hacer el relato en la galería. El ruso aprovechó tu atención a la foto para introducir el chip en la cámara. Este chip le sirve para saber en todo momento la posición de la cámara y como siempre la llevas encima, te localiza con facilidad.  
- ¿Lo saco y lo tiro? ¡Que desgraciado el tío! – No él esta cumpliendo con sus directrices tal vez impuesta por una organización secreta. Ve tú a saber la importancia de todo esto. Lo que vamos hacer es: cierra la tapita, guarda la cámara y en el primer bar en Travertet vas al lavabo  sacas el chip que esta adherido, con la uña lo arrancas y lo tiras por el w.c., que corra dos o tres veces el agua. Vamos a volver loco al ruso, siguiendo un chip por las tuberías de las cloacas mientras pueda.
- Paramos en este bar. Te espero en el coche. Fíjate que no este el ruso dentro tomándose un refresco. Si es así disimulas. Vas al lavabo pero no tires nada. Aquí nos tiene localizados y si nota que el control se le dispara estando nosotros quietos, se va por tierra nuestro plan. 
- ¡No estaba!. Todo lo hice como me dijiste. – Pues tranquilos y para casa. Espero que esta vez si hayamos despistado al ruso. - ¿Qué te parece si lo celebramos con una paella?- De acuerdo, recogemos a las señoras y para el restaurante.

Continuara
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EL ARRECIFE
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