La señal del Trébol

Capítulo 3-3 continuación.

- Si es así, entremos.

Lentamente pero decididos  fuimos entrando. En muy pocos pasos la oscuridad se transformo en penumbra, si fuera teníamos solo el sonido de los pájaros y algún otro ruido producido por la brisa, aquí, se apagaba y el silencio absoluto dominaba. Mi amigo Soldevila a baja voz, como si tuviese que ser cómplice a tal situación sonora me dice.

- ¿Será seguro seguir?. Este lugar no lo conozco. Es la primera vez que me encuentro en una cueva así.
- Vamos a probar un poco más. Y no hables tan bajo, que este silencio no va con nosotros. Ya estaba aquí. – se me ocurrió dar un silbido, y retumbo por la galería perdiéndose en la lejanía. – Has notado Soldevila, lo larga que debe ser esta cueva. Tú alumbra para no tropezar.  Ya ni penumbras tenemos.
- Estas paredes Boza, tienen unos salientes preciosos para hacerles fotos pero si no vas con cuidado te das un porrazo con ellos, de aquí te espero. – ¡Vigilemos!.

Notamos en nuestras mejillas el roce fresco de una corriente de aire. Lleva el olor característico de humedad. Debe pasar por musgos o piedras mojadas.

- Soldevila, que airecito ¿Eh?. - Si es verdad. Hace un ratito que lo noto. Se está bien aquí dentro, ¡lastima la falta de luz!. Yo voy haciendo unas cruces en la pared a la altura de mi cintura para marcar el camino de regreso, cada diez pasos aproximadamente. La navaja funciona bien. – Muy buena iniciativa Soldevila, estas en todo. Vale la pena tenerte como amigo.
- Si ves. La costumbre de ir por ahí.  Por el campo. Cuando voy por setas (robellones y otras clases) si no conozco bien la zona hago mis marcas. Es prevención. ¡Que quieres que te diga Boza?. – Yo haría lo mismo.
- Espera que hago otra crucecita aquí.
- Aquí hace una curva, para la izquierda y se pone bien oscuro. La verdad que no sé por qué esta penetración en la cueva, al fin y al cabo, no estamos deseando nada extraordinario de la leyenda. Todo es un ver que pasa pero sin interés de poseer de forma egoísta esa foto misteriosa.
- Yo Boza. Lo que busco es ¿Qué hay de verdad entre el sueño y las señales que hemos ido encontrando?.  Por lo demás, te digo lo mismo. Hemos sido elegidos de una forma especial y extraña. Supongo que algún día lo sabremos. ¡Mira para tú derecha!. Eso es agua. Se reflejan las rocas, esta quietísima. ¡Parece un espejo!. Espera que le  haré una foto. Preparo la cámara con exposición y monto el trípode. Mantén la linterna por favor para yo poder manipular los trastos. - Trae y tranquilo, tenemos tiempo.
- ¡Cómo se ha iluminado la cueva con el flash!. Se han creado sombras de todo tipo fantasmagóricas.
- Recojo y seguimos en un momento. – Con la luz del flash he visto hacia allí delante una sala más grande. Incluso  me pareció ver una pequeña entrada de luz en lo alto. ¿Vamos a ver que hay?.  – Hago otra marca en la pared y seguimos.- pise una piedra mal puesta y resbale. A punto estuve de caer en el agua. Soldevila me cogió por el brazo en el momento que le devolvía la linterna para hacer la crucecita.- ¡Qué susto me he llevado!. Un poco más y remojó al canto. ¡Con lo fría que debe estar el agua aquí dentro!. ¿Habrá eco aquí?. ¿Pico  palmas? – Venga empieza a picar por soleares. Pues hay un eco tremendo y como se repiten. Parece una orquesta de picadores de palmas. ¡Ole! y .¡Olé!.
- Nos divertimos de lo lindo. - Espero que sepamos volver. - Boza siguiendo las crucecitas no hay problema.
- Ilumina esta pared. Esto sigue para dentro para esa sala que te dije.-

A pocos metros encontramos una gran sala. Efectivamente en el techo había un orificio. Mirando la brújula y la hora, la luz del sol entraba directamente del Este. Lo cual quiere decir que íbamos en esta dirección. 

- Boza. Sin querer vamos al Este. Venimos dando pasos de ciegos por aquí dentro y mira por donde, llevamos la dirección con piloto automático. Vamos a descansar aquí en la sala un ratito. Ahora la luz entra muy pobre a ver cuando entre más fuerte como se ilumina la sala.
- Fíjate como va poco a poco entrando más el rayo de luz. Espera ¿No ves eso? ¡Es el trébol!. Sube y baja sin parar. ¿Qué raro verdad?.
- Soldevila parece que nos quiere indicar algo. ¿Tu no sientes algo especial?- No – Mi mente se bloquea por momentos, algo me esta diciendo que tengo en mis manos un poder extraordinario, capaz de dominar el Universo. Tengo muy malestar. Me angustia este pensamiento. Veo envidias, tesoros, eterna vida, codicias, mucho poder, guerras, calamidades, inundaciones persistentes, bosques ardiendo, desiertos, hambrunas. Todo ese poder solo será para  quien conserve el librito. Soldevila por favor. Coge el librito de mi bolsillo – Ya lo tengo. Un momento que empiezo a encontrarme mal, me flaquean las piernas. Tengo muchos nervios, empieza a bloquearse mi cabeza, aparecen las mismas sensaciones que a ti.
 - Pues yo ahora estoy tranquilo, todo me ha pasado. 
- ¡Boza! Quítame este libro de las manos. ¡Por favor! – Déjalo caer al suelo y alúmbralo con la linterna. - Qué ¿estas mejor? – Sí, sí, perfecto. ¿Qué cosas más raras?.
- Boza ¿Tú deseas todo ese poder? – Ese poder no me corresponde y lo rechazo. Se que alguien llegaría a matar por obtenerlo. – Desde luego. Yo tampoco quiero vivir con esta leyenda. Hagámoslo desaparecer para siempre. -
- Soldevila. Has tenido la oportunidad tanto tú como yo de no soltar el librito. Sabiendo lo que nos ha comunicado. Reaccionamos como dos grandes amigos y eso solo lo sella nuestra amistad de tantos años. – Boza venga un abrazo para terminar de sellarlo. Y ahora démosle una patada al librito y que caiga al fondo de estas oscuridades. Es lo que interpreto del trébol.

Soldevila le dio al librito tal patada que desapareció en la oscuridad.
La brisa que notábamos en nuestros semblantes, poco a poco se intensificaba hasta producía un silbido que subía de escala.
De repente oímos un ruido tras nosotros de piedras y polvo que caen del techo.

- Boza acelera el paso, sigamos la corriente de aire. Debe venir de una boca de la cueva que debe estar por aquí cerca. – Venga que esto se pone feo. Acelera, acelera, Soldevila. El piso cada vez tiembla más y ya las rocas que caen detrás, van cerrando el paso, mira ya caen donde hemos tirado el librito. – Allá se ve un punto de luz -grita Soldevila.
- Pues corramos. Me ha caído una piedra en la espalda ¡ostras como duele!. No pares, salgamos de aquí cuanto antes. ¡Vigila delante de ti, hay una zanja! ¡No pares sáltala con el impulso que llevas!. ¿Joder me fallo la rodilla al saltar? - Te ayudo Boza.- Sigue no es nada, ya se pasará. ¡Este menisco!
- Por fin la salida, solo queda unos pocos metros. Estas rocas siguen detrás de nosotros.- Sigue corriendo, hacen un ruido tremendo. Parecen truenos y el polvo cada vez lo cubre todo más. ¡Cuando salgamos corramos para la derecha, para dejar libre la boca y las rocas no nos toque!

Jadeantes, nos quedamos tumbados a unos veinte metros de la boca de la cueva. Lentamente levantamos la cabeza y con el rabillo de los ojos controlamos el panorama. Un silencio total nos rodeaba y una ligera nube de polvo aún yacía por los alrededores. Poco a poco nos fuimos incorporando. Nos miramos frente a frente. Hicimos una mueca justificando de la que nos habíamos librado y empezamos a reírnos con grandes carcajadas. Después de unos minutos cogimos resuello y nos fundimos en un abrazo. Habíamos vuelto a nacer.

- Soldevila interpreto que esta es la verdadera foto misteriosa. El afecto de dos verdaderos amigos en el tiempo.
Somos un granito de arena en el universo, pero felices porque hemos descubierto la imagen que  a gran escala cumpliría los deseos de la Diosa Luna de la leyenda.
- ¿Pero ahora, el librito desaparecido, quien podrá seguir buscando?
- ¡Ostras mira allí enfrente! – ¿Dónde Soldevila? – ¡El ruso! Detrás de aquel matorral. Viene hacia acá.

Muy parsimonioso se nos iba acercando el supuesto ruso. Haciendo un ademán con las manos solicitando tranquilidad. Cuando estuvo a unos cinco metros de nosotros.
- ¡Buenos días amigos!, casi ¡buenas tardes!.
- ¿Qué tal? –contestamos a la vez- Desde hace muchos siglos teníamos la orden de buscar este momento. Pero tenía que darse una serie de circunstancias. Que son las que se han dado en Uds. dos – Perdona - le corta Soldevila - ¿Cómo es que hablas perfectamente el idioma? – Era parte de mi camuflaje. - Como les iba diciendo. Dos amigos incondicionales. Siempre habéis estado unidos en el tiempo y en el espacio. Pendientes en  momentos importantes. Ni la envidia, ni la codicia ni los recelos, han hecho el más minimo efecto en vosotros ante el poder que se os brindaba. Pusimos toda nuestra esperanza para que destruyerais el librito. La afición por la fotografía y el excursionismo de ambos, era una de las condiciones primordiales. No podía ser uno solo, no se hubiese cumplido el plan.
Si uno de los dos hubiese traicionado al otro, en estos momentos el mundo estaría más perdido de lo que actualmente está. Podéis contar la leyenda y la experiencia vivida. Nunca jamás se repetirá la escena del dragón guardián. Ha sido liberado desde el momento de la desaparición del famoso librito. Nadie creerá lo que habéis vivido. Si miran hacia la boca por donde habéis salido, y por donde entrasteis, no hay rastro de nada. Nunca sucedió lo sucedido. -¡Buena idea lo del chip - le comento –  Fue un efecto de apoyo a mi camuflaje. Como veis no me hacía falta.¡Adios amigos! Siempre os recordaremos. La amistad como la lleváis es ¡ Sencillamente preciosa! ¡Adeu per sempre!
Suavemente se desvaneció mientras se introducía en el bosque. Nos sonreímos muy satisfechos y empezamos el camino de regreso. Has visto Boza se despidió en catalán también. - Soldevila ha sido todo un gesto hacia ti.
- Soldevila. Esto no se lo creerá nadie. Así que, quede para nosotros y para nuestros nietos.  

FIN

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EL ARRECIFE
EN BUSCA DE LA FOTO MISTERIOSA