El Paseo Prim

Capítulo 1-3


El paseo Prim. En Reus, cada sábado ofrece la distracción para el viandante de poder ver y recrearse en centenares de objetos de esos que les llamamos antiguos, bien sea de uso domestico, de labranza u otros menesteres incluidos los de lecturas. Me encuentro ante un rastro o mercadillo ambulante.
Tengo costumbre de llevar conmigo la cámara, nunca sabes si aparecerá la sorpresa y quedas decepcionado no haber podido disparar en ese momento y cazar la instantánea anecdótica.
Así ocurrió cuando dos señoras muy afanadas se disputaban unos menajes de cocina que rebuscaban en un baúl. En ese momento una le decía  a la otra ¡Ve! Es igual que la que usaba mi abuela y retiraba una pequeña cucharita mugrienta, sin brillo.
Seguí caminando. Pare delante de un aparador. A este le haré una foto. Para no ser descortés preferí pedir permiso al responsable. ¡Oiga!. ¿Podría?. No me dejo seguir.
-Yo no puedo estar contando historias del mercadillo cada momento. Todos vienen a preguntarme. Como soy el más antiguo.
- A ver señor. Yo solo le pedía permiso para hacer unas fotos a su aparador. ¿Puedo?
- Haga las que quiera. Es que creen que soy el historiador de Reus y es un mareo. Haga fotos, haga y que salga bonito. – ¡Gracias! - Hice las fotos y me fui con una sonrisa.  
Seguí el paseo. Me llamó la atención un montoncito de monedas y billetes de España. Recordé cuando mil pesetas eran un valor a tener en cuenta. No los seis euros de hoy. 
Detrás tengo un mostrador con cajas llenas de clasificadores en forma de fichas. Cada ficha en su pestaña lleva un nombre indicando la zona a que pertenece las postales antiguas o más recientes. Enseguida pensé ¿Y si por ahí estuviese la postal del sueño?. Enseguida borre el pensamiento. No quería que fuera una obsesión, como le dije al amigo Soldevila. Lo mejor dejar ese puesto y seguir contemplando jarrones y soperas.
Un poco más adelante un presunto comprador analizaba posiblemente si era adaptable un par de faroles de tartana, para aplicarlo a la idea que llevaba. 
Los aficionados a trenes en miniatura tienen por aquí donde elegir o reponer sus colecciones. En Cataluña hay mucha afición a ello.
Los superheterodinos, radios antiguas, hacen colas esperando. Las espadas, cascos y gorras un repertorio que se pierde de que tiempo son.
Sigo transitando y me detengo en un mostrador con máquinas de escribir antiguas. ¡Guau! ¡Que máquinas! Interesantísimas. Al lado cámaras fotográficas de fuelle. ¡Que pasada!
Después de un buen rato caminando, ya me encontraba algo cansado sobre todo la vista de tanto mirar. Pero no quise perderme el visitar un último puesto que cerraba el mercadillo. Eran libros sin importancia. Allí me fuí, ojee por encima a modo de despedida. Por un momento corte el giro que daba para marchar. Volví a rebobinar sobre mis talones, mire con más atención sobre lo expuesto. Me había llamado la atención un pequeño librito con un dibujo impreso en la portada. Me acerco para verlo mejor y resulta que era la imagen de un fósil, entre araña y escarabajo. Sin pedir permiso esta vez enfoco y clic. Ya esta cazada. Sin mostrar mucho interés pedí el precio – Por ser Ud. Doce euros. – ¡Caramba! ¿Qué tiene música?. Siempre se busca el regateo. – Es pequeñito pero el bicho es mucho bicho – No pude aguantarme y se me escapo. ¡Jajaja!.   
- Venga deme diez y es suyo. Me ha caído bien.
 Esta gente por vender adorna todo lo que dicen.
- Sin detenerme a hojear, me gustó la portada y no discutí. Pague y me puse el librito en el bolso de bandolera donde llevo la cámara. Ya lo abriré en casa. Se hace tarde y me esperan para comer. El tiempo corre en estos sitios sin darte cuenta.
Por la tarde después de la siesta. Eran las cuatro y unos minutos. Me viene el recuerdo Dentro del bolso tengo un librito pendiente para ver su contenido. Así que me senté tranquilamente ¿Vamos a  ver que tienes por ahí dentro?. Hice un bostezo y apoye la espalda en la butaca.
Cuando giro la portada deja al descubierto una imagen. Noto que el pulso se acelera. Me pongo de pie, me vuelvo a sentar, paso otra hoja, ¡Ostras! ¿Pero, qué es esto?.

Continuara
©juanboza.com

     
EL ARRECIFE
EN BUSCA DE LA FOTO MISTERIOSA