EL REFUGIO

 
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La brisa marina, después de un día tórrido caluroso, sopla en mi cara, suflando oxigeno y una puesta de sol majestuosa visualizando el poderoso Téide, vigilante de Las Canteras.
Poderosa belleza no inventada por manos de hombres.
El mar de reflejos dorados, destella sobre el horizonte, de una paz y armonía indescriptibles, silencio casi celestial, nuestra mente vuela, los recuerdos fluyen, un poema por nacer, sencillo y tierno un agradecer a tanta belleza.
Un canto a la vida y al mas allá.
Fonsi G.