Comentario sobre el herrumbre en las barandas.
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EL ARRECIFE

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Sorpresa en la playa

Paseo por Las Canteras. El reloj marca las once del día. Un día que amaneció sin la famosa “panza de burro”. Por un momento para echar un vistazo al estado de la mar y cambiarme en el balneario, ya que vengo en la guagua desde Las Palmas, me apoyo en la barandilla formada por tres hileras de tubos inoxidables los cuales son soportados por unos pedestales. La baranda esta bien no pone barrera visual cuando te vas acercando a ella.
En un momento dado al girar una de mis piernas para cambiar de posición me golpeo con uno de los pedestales, y me exclame, por el golpito recibido, a la vez que me quejo para mis adentro. ¡Caray!. Si pero la exclamación la dirijo al estado que las superficies de los soportes tan denigrante están exhibiendo. Oxidados, oxidados. ¡Que aspecto! que estado tan nefasto, para una playa de renombre internacional. Presentan una dejadez indigna, para los piropos que siempre los canteranos y no canteranos estan esparciendo a todos los vientos a boca llena.
Tal cantidad de oxido ha necesitados algunos meses. Tiempo suficiente para evitar de inmediato que se extendiera como una plaga de caracoles.
Me decido ir al balneario para cambiarme y mientras camino pienso. A quien se le ocurrió colocar tales pedestales metálicos a la orilla del mar. Cuando el salitre es como la carcoma allí donde se pega corroe. Recuerdo que las primeras barandas que se pusieron eran tanto los barrotes como los pedestales de madera pintadas de color verde. Y duraban y duraban, como esa marca de pilas que anuncias por ahí.
En fin, es de esperar que las autoridades competentes se paseen por Las Canteras y espero que no les sea una sorpresa,  como ha sido para mí.

juanboza.com