Allá por el año 1951. ¡Caramba! Hablo del siglo pasado.
Tuve la suerte de asistir a la proyección de una película que
hizo furor por aquellos años. Nada menos que trataba de la biografía
de un famoso tenor italiano Enrico Caruso que después de ser un cantante
callejero llega al mundo de la opera donde cosecha un gran prestigio internacional.
La película es dirigida por Richard Torpe. Enrico Caruso es interpretado
por Mario Lanza.
Dorothy Benjamín segunda esposa de E. Caruso con la que se caso en1918.
Está representada por la actriz Ann Blyth. Sobra decir que el genero
es musical.
Yo siempre he ligado esta película con el nombre del cine donde se
proyecto, el cine “Avellaneda” en el barrio de Vegueta. En aquel
entonces era un lugar de mucho carácter. Su estilo arquitectónico
exterior muy peculiar, albergaba una sala de proyección espléndida
en comodidad y sonoridad. El ir un domingo al cine te llenaba anímicamente.
¡Habías estado en el cine Avellaneda!. Cosas del momento.
El amigo que éste Cine Avellaneda siempre tuvo, fue el enorme árbol
“laurel de la india” que está en la confluencia de las
calles Herrería y Mesa de León que si pudiera hablar no nos
aburriría contándonos tantas historias y acedotas que habrá
vivido ante sí.
Muchos son los grancanarios que tienen un agradable recuerdo de este Cine
Avellaneda. Durante décadas nos fuimos impregnando de su presencia,
llegando a formar parte de nuestras vidas. Opino que a los grancanarios, mantener
su nombre de pila como lugar representativo de Las palmas de Gran Canaria
es un premio, aparte de ser un homenaje para sus creadores en el año
1946.
La denominación que pretende dársele de TEATRO AVELLANEDA cumpliría
con un pasaje de la historia del barrio de Vegueta.
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