No hace muchos días estuve pase ando por San Sebastián.
Una ciudad que como otras veces que la he visitado, me sigue gustando.
Caminé desde el palacio Kursal hasta la playa de La Concha, pasando
por el puerto, el Ayuntamiento y por las calles típicas donde están
esos mostradores que abren el apetito al más inapetente.
Al final antes de volver al Kursal escuché una charanga que amenizaba
esa mañana la cursa Bilbao- Bohevia y que hacían mover el esqueleto
a su son.
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