Las recomendaciones dietéticas que han ido surgiendo sobre la prevención
del cáncer se basan en una alimentación equilibrada que, además,
contribuye a mejorar la calidad de vida de la población general.
· Alcanzar o mantener un peso saludable mediante la dieta.
· Incluir un mínimo de 400 gramos de hortalizas y de frutas
diarias variadas. Algo de verdura como primer plato o ingrediente de los
segundos, una ensalada y 3 frutas al día.
· Comer diariamente cereales (preferiblemente los integrales), legumbres
y patatas, y limitar el consumo de azúcar común o azúcar
blanquilla. Se aconseja el salvado de trigo.
· Consumir pescado o aves (de 3 a 4 veces por semana) y reducir la
frecuencia de consumo y la ración de carnes a 120-130 gramos por
persona (de 3 a 4 veces por semana).
· Tomar con regularidad productos lácteos moderados en grasa
(desnatados o semidesnatados).
· Moderar el consumo de alcohol. En el caso de las mujeres, limitar
a un vaso o un botellín pequeño la ingesta diaria de bebidas
alcohólicas de baja graduación como cerveza, sidra o vino,
y a dos unidades en el caso de los hombres. La combinación de alcohol
y tabaco aumenta el riesgo de cáncer bucal, de laringe y de esófago.
· Reducir el consumo de las carnes más grasientas y de los
derivados cárnicos (embutidos, fiambre y patés...).
· No abusar de alimentos salados y restringir la sal en la cocina
y en la mesa. Su consumo total debe ser inferior a 6 gramos al día.
· Limitar los alimentos ahumados y adobados caseros. El ahumado natural
provoca la formación de sustancias cancerígenas. Estudios
epidemiológicos internacionales sugieren que las poblaciones que
consumen dietas ricas en alimentos ahumados, salados y adobados, presentan
mayor incidencia de cáncer de esófago y estómago.
· Seguir métodos de cocción adecuados.
1. Freír los alimentos a la temperatura adecuada, desechar el aceite
sobrecalentado y no reutilizarlo varias veces. Se recomienda el aceite de
oliva (es el que mejor resiste las altas temperaturas sin descomponerse).
2. No abusar de la parrilla o la barbacoa porque cuando la grasa funde sobre
las ascuas se forman sustancias cancerígenas.

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